Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de septiembre de 2009

La prostitución

No entiendo para nada las críticas a la prostitución (supongo que siempre habrá un primer gracioso que me llame 'putero') como oficio en sí. Es cierto que la prostitución es a veces ejercida de un modo humillante, en prostíbulos donde las mínimas condiciones de higiene y salud brillan por su ausencia y donde la mayoría de las trabajadoras suelen ser inmigrantes indocumentadas que son explotadas por el proxeneta.

No es menos cierto tampoco que la prostitución no sólo es el típico 'puticlub' de barrio desvencijado y lleno de borrachos; sino que también abarca espectros tan dispares como jóvenes estudiantes que pretenden pagarse sus estudios universitarios, 'amas de casa' -sector muy en boga por la crisis económica- o incluso gente que lo hace por gusto -y no quiero decir que sea ninfómana, pero hace tiempo salió un reportaje en el 'Magazine' de una prostituta barcelonesa la cual no estaba nada descontenta con su trabajo-.

El negocio del sexo siempre ha existido y existirá, básicamente porque va intrínseca a nuestra esencia humana la procreación y las ganas de tener sexo con otro de nuestra especie -e incluyo relaciones homosexuales-. Teniendo en cuenta esto, hay que adoptar un punto de vista pragmático que ofrezca el mayor bien posible para todos, y ese punto es la legalización y regulación de la prostitución.

Prostitutas -y prostitutos, que también los hay- verán regulada su profesión, gozando de unas condiciones mínimas en las que trabajar y viendo reconocida su dignidad. El Estado recaudará dinero en base a las cotizaciones a la Seguridad Social y por los impuestos que genere el negocio, con cifras tan jugosas como los cerca de 18.000 millones de euros que mueve o con la cantidad de negocio indirecto que ello genera.

Lo curioso en este país, al fin y al cabo, es la doble moral que corre en este tema. Es hora de dar un valiente paso adelante y ofrecer dignidad a todo el sector de la prostitución, alejándolo de mafias y proxenetismo relacionado con el blanqueo de dinero.

EDICIÓN DE LAS 15:06:
WHAT THE FUCK?

martes, 14 de abril de 2009

14 de abril, presente y futuro

At night sometimes it seemed
You could hear the whole damn city crying
Blame it on the lies that killed us
Blame it on the truth that ran us down


Cuatro versos de Backstreets, de Bruce Springsteen para el 14 de abril. No estamos ante nuestro mejor momento, es cierto, pero, ¿por qué nos invade el desasosiego y la desesperanza? Hoy he visto cómo una profesora me preguntaba que qué sería yo en un futuro sino un mero trabajador más. He visto cómo una profesora explicaba para tres alumnos. Ahora veo, cómo en silencio a veces se puede ver a la gente transmitiendo un desasosiego, una tristeza y un pesimismo impresionantes.

El 14 de abril, el 12 de octubre y el 10 de julio son fechas a recordar. Bueno, la última es mi cumpleaños pero precisamente porque mis padres tuvieron la valentía de traerme a este mundo -y tal y como les he salido de extraño, mayor razón- pero no así de despreocupadas son las dos primeras.

La segunda de las mismas fue la fecha de avistamiento de una tierra a la que muchos se negaban a dar verosimilitud, a la que demonizaban con supersticiones y vetaban a los mortales. Un grupo de hombres lograban lo que vikingos ya intentaron varios siglos atrás; conectar al fin el mundo y salvar el charco que nos separa de forma permanente. Nadie dio crédito a las afirmaciones de Colón y al fin, triunfó.

El 14 de abril -13 en Eibar-, un grupo de españoles daba a luz a un proyecto nacional moderno e innovador. Atrás quedaba la dictadura, la monarquía, el Borbón incapaz. Llegaba la democracia europea, las libertades del 69 y la confianza y empuje de los nuevos ilustrados. Una fecha para soñar, rodeada de jolgorio y aclamación popular. Curas y arranciada aristocracia temblaba, cierto, pero, ¿acaso no habían ellos hecho temblar a miles de personas desde hace mucho antes? Peco de parcial y poco juicioso, lo sé.

En el pasado esos hombres tenían un sueño que era modernizar y europeizar España. Hoy ese empuje y ese envite sigue latiendo en multitud de corazones, ansiosos de hacer de España una verdadera nación europea.

No sé si llegaré a ser algo en la vida, si seré empresario o asalariado, si tendré mucho o poco dinero. La verdad, me da igual. Lo que sí sé es que tengo la ilusión de poder hacer algo para que mi sueño, como el de otras tantas personas anónimas como yo, tenga el traslado de dicha fecha histórica. No quiero ser Alcalá-Zamora, Azaña o Gil Robles. Me bastaría con estar embutido en una masa de gente donde lo único que importara, en ese momento, fuesen las ganas de mejorar este país.

Y eso ni los llantos ahogados de la noche, ni un comentario desilusionador, ni la machacona desesperanza de quienes no creen en nada de lo que tenemos ante nosotros; podrán arrebatarlo.

Feliz día de la República española.

miércoles, 28 de enero de 2009

Sí, liberales en España (II)

Escribo con el estómago vacío, manzanilla y una manzana. Hoy estaré más cascarrabias que de costumbre -si cabe-.

Terminaba ayer reclamando, para todo liberal español que así lo fuese, la herencia de todos los que lucharon en el pasado por una España más moderna. Hoy no puedo sino echarme las manos a la cabeza, desesperarme y preguntarme por qué en este país seguimos -y seguiremos- cometiendo siempre los mismos errores de siempre. Ora en la función pública, ora en el ámbito privado. Hoy, sin embargo, lograba leer que el Supremo no reconocía la objeción de conciencia para EpC. Una nueva derrota del individuo frente al Estado.

De ello hablaré mañana, hoy echaré mi bilis -no sé si es la mejor comparación tal y como estoy- de nuevo sobre los liberales en España. Por qué existieron lo hablamos ayer y lo repito hoy: quisieron modernizar España. Hoy entro en el terreno de lo puramente político, de la actualidad y de lo desesperante que resulta, a veces, ser liberal en un país que reclama las máximas libertades para el individuo y luego se echa a la mínima en brazos del Estado protector y despilfarrador.

Es una lástima que en este país no exista un partido verdaderamente liberal. Ayer analizábamos que Esperanza Aguirre, pese a lo comentado por Solana y contestado magníficamente por "De Frómista a Kyoto" no es una política liberal. Más bien, podría ser el paradigma de neoconservadurismo que se impuso durante los 80 y los 90 en los principales partidos conservadores anglosajones: política liberal económica y un conservadurismo social tintado de declaraciones como "los homosexuales también tienen derecho" -¡quién lo dudaría!- y del famoso "no me resigno". El resto, puro márketing de 'lideresas' impulsado desde la COPE o LD. Ser liberal implica una actitud mucho más profunda que privatizar y soltar burradas por la boca.

Laicidad del Estado. Habitualmente esto es "la ofensiva ateizante", ¡cómo si obligásemos a la gente a apostatar, abjurar de toda religión conocida y convertirse en un desflorador de monjas! No, no. El Estado laico es para garantizar la absoluta igualdad de todas las religiones mediante la vía de negarles cualquier privilegio -que no ningún derecho- y no seguir la actual vía de privilegios 'a puñaos' para todas las religiones y que ninguna se queje. Mi pregunta es simple: ¿por qué un Estado de todos los españoles debe mantener relaciones privilegiadas con la Iglesia Católica? No me valen las estadísticas, la política se hace con principios y no con encuestas. La pregunta es, ¿qué razón es la que impulsa dicha relación? ¿Cerceno el derecho de algún católico al solicitar que se le nieguen privilegios que un luterano o un musulmán no tendrían? ¿Qué justifica, en el probable caso, que las religiones tengan un trato de favor? A veces no entiendo cómo existe temor ante una exigencia que se mueve desde ámbitos muy reducidos y, como se puede comprobar en las manifestaciones, a las que acude gente muy beata y muy tradicional. ¿Es la gran masa de los españoles así? No.

Libertades civiles. Libertad y no libertinaje. Eutanasia, aborto, etc. Son derechos positivos, no implican a terceras personas en ningún momento y nos negamos a ellos por sistema, aún sin saber a ciencia cierta por qué. El caso de la eutanasia es el más sangrante y se merece una entrada aparte pero, ¿por qué limitar a la persona la plena disposición de su vida, basándose exclusivamente en criterios religiosos? La ley sobre la eutanasia no crearía, como me han llegado a aducir, que la gente matase a sus seres queridos. Entre otras cosas porque la decisión recaería sobre el propio individuo en un testamento vital. ¿A alguna beata le ofende que yo desee que me desconecten si caigo en un estado vegetativo irreversible? Yo creo que no, ¡y no debería! Sobre el aborto...pues me quedo con la opinión de "A bordo del Otto Neurath": el ser humano tiene una probabilidad del 33% de engendrar a un hijo de su cigoto. Una familia con cuatro hijos habrá abandonado por el camino a ocho seres vivos. ¿Cómo se puede ser tan asesino?

En este país de la pandereta y olé, la gente seguirá a Dios rogando y con el mazo dando. Tenemos que soportar una 'izquierda' que ni es izquierda ni es nada; a unos derechistas dominados por los restos de un tradicionalismo casposo y sin implantación -éste y no el liberalismo, ver mi entrada anterior es el que no tiene sustrato en la España de hoy- que frenan las ansias emancipatorias de toda una Nación. Ni los unos ni los otros han apostado jamás por la verdadera libertad del individuo. La sociedad totalitaria adopta varias formas, desde la revolución soviética hasta la teocracia católica, pasando por el impagable 'buenismo' pseudoprogre en el que vivimos hoy en día. Malos días para la izquierda racional y el liberalismo.

viernes, 23 de enero de 2009

El liberalismo y sus héroes

Los Padres Fundadores sabían que un gobierno no puede controlar la economía sin controlar a la gente. Y ellos sabían que cuando un gobierno se propone hacer eso, debe usar la fuerza y la coacción para lograr sus propósitos. Así que hemos llegado a un tiempo para elegir.


Ronald Reagan fue un hombre controvertido. Frases suyas inundan los argumentos de sus defensores y de sus detractores pero hoy no me he resistido a comenzar la entrada con sus propias palabras. Él, que empezó como Demócrata; acabó siendo de los más recalcitrantes Republicanos pero...¿a qué se debe esta evolución política? Ronald Reagan fue, probablemente, uno de los presidentes republicanos más liberales que hayan pisado jamás la Casa Blanca. Defensor de negros en su juventud, sindicalista en su madurez y demócrata liberal durante toda su vida. Famosa es también su alocución decidida frente al 'macartismo' y a la 'caza de brujas' que vivía Hollywood en el momento en el que él vivía del séptimo arte.

Logró restaurar la economía californiana, hacerla prosperar, plantar cara a los desordenes estudiantiles y seguir coherente con su filosofía política de evitar cargas innecesarias a todos los ciudadanos californianos. Cierto es que hubo que aumentar la presión fiscal moderadamente para equilibrar el presupuesto pero, al mismo tiempo, las "Reaganomics" como se empezaban a conocer, revitalizaban la economía californiana y la devolvían a su puesto del Estado más rico de los EEUU. Ya era inevitable que Reagan pensase en el asalto a la Casa Blanca.

Grandes errores como apoyar a Barry Goldwater -responsable de haber convertido al PR en el nido de paleoconservadores que anteriormente era el PD- o frases desafortunadas en su etapa como Gobernador de California no pueden oscurecer su brillante etapa presidencial, tras desbancar a Jimmy Carter. Sus logros de estabilizar la economía -Paul Volcker incluido, para los forofos de Obama-, relanzar el orgullo americano y poner en pie la seguridad nacional han sido ocultados y denostados bajo la tremenda maraña de errores que tuvo y hay que reconocer. A saber: Granada, Irán, Nicaragua y el impresionante déficit público que deslució toda su anterior política económica, caracterizada por la excelencia de un crecimiento continuo de siete años.

Me niego a mandar a Reagan al cajón de los liberales 'malos' que siempre han querido destruir al pobre y crear un lumpenproletariado. Me niego porque es falso. Me niego porque no considero al Estado como un señor que nos debe trabajo y limosnas a todos nosotros. Me niego porque se ha visto el fracaso del keynesianismo económico. El avejentado héroe que con puño de hierro y guante de seda lideró los índices de popularidad en su país y guió a toda una nación al despertar de una nueva época, como humano que era, cometió fallos. Hay quienes se enorgullecen de dictadores como Lenin o Hitler, de ineptos como Chavez o ZP. Yo me enorgullezco de alguien que sacó adelante a su país.

Muchas cosas a mejorar en el mandato de Reagan, por supuesto. El desmantelamiento de los sistemas públicos de educación -aunque con éste deberíamos tener una cierta revisión tendiendo al modelo sueco- y sanidad no eran necesarios; lástima de haber olvidado en su momento una de las principales premisas liberales: paz, paz para producir, comerciar y prosperar. Pese a ello, seguirá siendo un faro para todos aquellos que creemos en la libertad, un futuro mejor y el trabajo constante de toda una vida para la prosperidad.

Como despedida de alguien que vive en un país con un 14% de paro, donde la 'crisis' no existía hasta hace 4 meses; me despido de nuevo con palabras de Reagan. ¡Viva la Reagan revolución!

"Una recesión es cuando tu vecino pierde su empleo. Una depresión es cuando tú pierdes el tuyo. Y recuperación es cuando Zapatero pierde el suyo"

jueves, 22 de enero de 2009

Hoy no me apetecía...

...pero que sirva de adelanto para mañana.



Explicación: mañana.

sábado, 17 de enero de 2009

Competencia para tontos

Hoy es sábado y, claro; uno piensa sobre la competencia. Muchos diréis, "este tío es un friki que se aburre y piensa en la competencia los sábados noche". En realidad, mucha gente lo hace y aplica un comportamiento natural y sano para la economía como es aplicar las leyes de la competencia.

En estos sábados por la noche en los que la juventud española sale de fiesta, la visita al "chino" de turno es casi obligada en muchos casos. La compra del alcohol para la fiesta sólo se puede realizar en dichos establecimientos y, este comporamiento juvenil es el que cumple, en muchos casos, el comportamiento previsto por el liberalismo. Cuando al adquirir, pongamos, el whiskey, la Coca-cola, los vasos y los hielos; el precio es X; el grupo de amigos lo paga sin ningún problema.

Cuando llega un día y el precio de tal grupo de cosas es X+10, los grupos de jóvenes lo buscan el próximo fin de semana en otro "chino" esperando que, aunque el precio haya subido no sea de X+10 sino de X+3, o de X+4. Esto es así porque el grupo tiene la libertad de elegir dónde acudir a por su bebida, cuándo y cómo hacerlo, sin ningún tipo de restricciones impuestas por un pacto entre empresas...o por el Estado.

El ejemplo, aunque ridículo, ilustra la máxima que guía al individuo: buscar lo mejor, al precio más barato posible, con la mayor de las comodidades posibles. En el sistema de libre competencia, dada la diversidad de establecimientos que venden bienes parecidos. La gente no busca un precio bajo sin probabilidades de que baje más -aunque con la certeza de que tampoco subirá más- sino que busca una comparación de precios y, a partir de ahí, compara la relación calidad-precio y elige libremente dónde dirigir su dinero. En esa relación no interviene nadie, sólo el vendedor y el comprador. Este último tiene el poder, sobre todo, de forzar al "chino" en cuestión rebajar el precio si no quiere ver cómo gotea la pérdida de clientela.

En estas interacciones sociales un mercado regulado frena la libertad de aquel que está en su derecho de decidir dónde colocar su patrimonio. Las barreras a la libertad económica no son sino el paso previo a las barreras a la libertad social.