Le debo este post a alguien, así que allá va. La cuestión es una que me lleva azotando bastante tiempo desde que entré en NNGG, aunque me figuro que será así en la mayor parte de los partidos políticos con algún tipo de responsabilidades públicas. Pero en algunos casos es incluso sangrante.
Yo, que dentro de mi humildad de chico que tiene obligaciones académicas por la mañana, por las tardes lo último que le apetece es seguir trabajando -aunque sea por ideas parecidas a las suyas- y que sabe que cuando habla, en un 90% de ocasiones le toman por ingenuo ejemplo de la muchachada española, hago lo que puedo; veo con pena cómo en el politiqueo prima el saber moverse y el "bienquedar" al trabajo, a las ganas y a la motivación de la masa militante. Esa masa militante que trabaja día tras día por mantener al partido, sea cual sea, en pie. Lo engrasa, lo hace funcionar como un reloj. No es el dirigente y el que sale en la foto el que hace moverse al partido; lo hace un equipo de personas entregadas. Atrás quedaron los tiempos del "guerrismo" y de "el que se mueve no sale en la foto". En tiempos como estos, donde cada vez más las diferencias ideológicas han ido diluyéndose en 'el bienestar', el carisma y la capacidad de integrar a los trabajadores -y más si se manda un mensaje de meritocracia- no se puede llevar una organización política a base de "trepas" y "enchufados".
La supervivencia de una sociedad, como de una organización, se basa en escoger a los selectos y excelentes de la colectividad. La autocracia y la tiranía fueron derrotadas cuando las pujantes élites vieron que no se contaba con ellas y la sociedad iba constantemente a peor. El colectivismo fue derribado cuando la sociedad se cansó de ser tratada como si fuese masa estúpida. En una organización, el nepotismo, el amiguismo y el autoritarismo deben ser desterrados.
Constantemente vemos a individuos que se pavonean de sus años de afiliación a tal o cual partido: "No, yo soy del PP de toda la vida, ¡¡desde Alianza Popular!!" o "yo soy comunista de siempre, ¡pues no me iba a gritar contra los grises!". Pues, ¿a qué esperas ahora para ponerte a trabajar como uno más? ¿Eres más que el universitario que ha entrado ahora movido por la inquietud? ¿Más que el adolescente que ha acudido a la sede azuzado por la curiosidad? En definitiva, el triunfo de la gerontocracia apalancada y reacia a los cambios. Si lo analizamos en teorías de gestión de empresas: el peor liderazgo posible.
Pero aún hay algo peor: son aquellos que ocupan cargos de responsabilidad y se olvidan de que están ahí por algo. Son los que ven su cargo como un método de progresar en la escala jerárquica y no como una recompensa a su trabajo y un instrumento para trabajar en pos del partido. Son los que apenas aparecen en actos de puro trabajo y sí en aquellos diseñados para disfrutar y olvidar tardes de tedio o campañas electorales en las que, tristemente, debemos soportar ser insultados y vilipendiados. Son los que sonríen, se echan fotos y departen con todos y cada uno; pero sin olvidar a sus mayores, los que controlan el aparato y pueden promocionar a sus allegados. Sin olvidar, como debe ser, a los que mañana nos pagarán nuestra ciega fe en ellos.
En definitiva, cuando la afiliación es un instrumento, la organización se convierte a medio plazo en insostenible y llegamos a la situación del PSOE. ¿Quizás así, al menos, ganaríamos elecciones?
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lunes, 22 de diciembre de 2008
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Congreso Regional NNGG - Capítulo 1: Ponencia Política
Ponencia política con varias polémicas -Salario Mínimo: ¿sí o no?- y con ese discursito de marras que el sábado tuve que oir toda la mañana. 'Batalla de las Ideas', la gran batalla rodeada de discursos grandilocuentes y, la mayor parte de las veces, repetitivos, huecos, enardecidos en ocasiones, aburridos de solemnidad en otras. Para que lo diga alguien con una nula capacidad de enardecer a las masas y que escribe truños como este blog, ¡tiene delito!
Pero bueno, al fin y al cabo, existía debate y democracia interna. Varias decenas de enmiendas se presentaban y se llegaban a acuerdos con los ponentes. Estabamos asistiendo a un ejercicio de consenso en el seno de la organización y eso es algo loable, digno de tener en cuenta, dado el apagón informativo de los medios al respecto tras lanzar la bomba de la polémica. Yo, que no tuve mucho acceso a la ponencia política -no pertenecía a la comisión de trabajo de la misma ni tenía el texto delante para ver cómo iban las enmiendas- no pude seguirla a fondo pero sí que estuve en dos momentos cumbre del debate y la votación. Matrimonio homosexual y centralización de la Educación.
El matrimonio homosexual fue el café de la mañana. Dormilaba yo en mi asiento mientras mi compañero me daba codazos para despertarme o me preguntaba alguna cosa cuando, de repente, oigo una enmienda que 'llega viva' al Congreso: matrimonio homosexual. La gente se mira, se yergue en sus asientos y a todos nos asalta un cierto gusanillo en el estómago. ¿Quién ha sido el suicida que presenta una enmienda a favor del matrimonio homosexual en un Congreso de NNGG dominado por una mayoría neoconservadora? Pronto se despejaban las dudas. Un miembro de la agrupación de Pozuelo -creo que era esa agrupación- subía al escenario y comenzaba a defender el matrimonio homosexual. Algunos, como yo, escuchábamos atentamente. Otros, según parecía, se limitaban a hacer bromas sobre 'la pluma' que tenía el enmendante. Su defensa, coherente. Al fin y al cabo, si somos un partido liberal y tenemos que dar la batalla de las ideas, ¿qué sentido tiene negar la equiparación de derechos y obligaciones de la unión entre personas del mismo sexo bajo la palabra matrimonio? Aparte de todo ello, su inclusión bajo la palabra matrimonio no supone ningún menoscabo de la Constitución o una perversión de la misma. Los ponentes defendieron la redacción original aduciendo que el partido tenía tramitado un recurso contra la ley y que sería ciertamente paradójica la situación. Llegaba la votación: por la mínima, ganaba el 'no' a la enmienda. A la bajada del valiente, aplausos para él.
La centralización de la educación fue el punto glorioso del mediodía. La ponencia moría y todos estábamos ya pidiendo la hora para, como buenos futuros políticos, acudir a la cafetería a comentar lo buena que estaba aquella morena, alcoholizarnos y, de paso, cotillear un poco sobre 'dirigentes'. Justo ahí los ponentes cambiaban su tono de voz y daban paso a otra nueva 'enmienda viva': centralizar la educación. Yo, que de nuevo había levantado la cabeza, miraba a mi alrededor. La gente permanecía inexpresiva y el enmendante realizó una buena defensa alegando lo absurdo de tener 17 sistemas educativos distintos en un mismo país. Los ponentes, sorprendemente, se negaron ¡aduciendo que fue Aznar quien descentralizó la educación! Pero, ¿somos un partido dogmático en el que no cabe la disidencia? Evidentemente, si no es NUESTRA disidencia...Al fin y al cabo, tras seguir manteniendo lo insostenible los ponentes llegó la hora de la votación: todo el auditorio votó favorablemente la enmienda salvo unas dos o tres abstenciones. Resultado: abrumadora derrota de los ponentes -que no de la ponencia- y aplausos prolongados en el auditorio.
El resto de la ponencia fue...pues eso, lo que es una ponencia de una organización política. Enmiendas que se retiran, que se aceptan, que se transaccionan y que no conoceremos hasta comparar texto original y texto definitivo. A ver si lo cuelgan de una dichosa vez y os lo puedo comentar brevemente.
En general, sensaciones conformes a las esperadas: bastante apertura democrática y una importantísima tendencia de liberalismo social que comienza a sentirse poco integrada en el partido y que tarde o temprano reclamará que se le oiga. Una ponencia hecha a la medida de los actuales líderes del PPdeMadrid -telita si Rajoy pierde las europeas y las gallegas de nuevo...- y que ha sido enriquecida con los militantes. Queda por ver si ha sido un batiburrillo de compromiso o si de verdad se ha cargado con compromiso ideológico y programático a una organización que arrastra el sambenito del 'pijerío' y 'seguidores del Opus Dei'. Así nos va en la verdadera batalla que tenemos que dar: la de la comunicación.
Buenas noches.
PD: Un saludo a los que me siguen desde el comienzo, a los que se incorporan poco a poco y a los que me siguen y no me dicen nada hasta hoy mismo. Gracias.
Pero bueno, al fin y al cabo, existía debate y democracia interna. Varias decenas de enmiendas se presentaban y se llegaban a acuerdos con los ponentes. Estabamos asistiendo a un ejercicio de consenso en el seno de la organización y eso es algo loable, digno de tener en cuenta, dado el apagón informativo de los medios al respecto tras lanzar la bomba de la polémica. Yo, que no tuve mucho acceso a la ponencia política -no pertenecía a la comisión de trabajo de la misma ni tenía el texto delante para ver cómo iban las enmiendas- no pude seguirla a fondo pero sí que estuve en dos momentos cumbre del debate y la votación. Matrimonio homosexual y centralización de la Educación.
El matrimonio homosexual fue el café de la mañana. Dormilaba yo en mi asiento mientras mi compañero me daba codazos para despertarme o me preguntaba alguna cosa cuando, de repente, oigo una enmienda que 'llega viva' al Congreso: matrimonio homosexual. La gente se mira, se yergue en sus asientos y a todos nos asalta un cierto gusanillo en el estómago. ¿Quién ha sido el suicida que presenta una enmienda a favor del matrimonio homosexual en un Congreso de NNGG dominado por una mayoría neoconservadora? Pronto se despejaban las dudas. Un miembro de la agrupación de Pozuelo -creo que era esa agrupación- subía al escenario y comenzaba a defender el matrimonio homosexual. Algunos, como yo, escuchábamos atentamente. Otros, según parecía, se limitaban a hacer bromas sobre 'la pluma' que tenía el enmendante. Su defensa, coherente. Al fin y al cabo, si somos un partido liberal y tenemos que dar la batalla de las ideas, ¿qué sentido tiene negar la equiparación de derechos y obligaciones de la unión entre personas del mismo sexo bajo la palabra matrimonio? Aparte de todo ello, su inclusión bajo la palabra matrimonio no supone ningún menoscabo de la Constitución o una perversión de la misma. Los ponentes defendieron la redacción original aduciendo que el partido tenía tramitado un recurso contra la ley y que sería ciertamente paradójica la situación. Llegaba la votación: por la mínima, ganaba el 'no' a la enmienda. A la bajada del valiente, aplausos para él.
La centralización de la educación fue el punto glorioso del mediodía. La ponencia moría y todos estábamos ya pidiendo la hora para, como buenos futuros políticos, acudir a la cafetería a comentar lo buena que estaba aquella morena, alcoholizarnos y, de paso, cotillear un poco sobre 'dirigentes'. Justo ahí los ponentes cambiaban su tono de voz y daban paso a otra nueva 'enmienda viva': centralizar la educación. Yo, que de nuevo había levantado la cabeza, miraba a mi alrededor. La gente permanecía inexpresiva y el enmendante realizó una buena defensa alegando lo absurdo de tener 17 sistemas educativos distintos en un mismo país. Los ponentes, sorprendemente, se negaron ¡aduciendo que fue Aznar quien descentralizó la educación! Pero, ¿somos un partido dogmático en el que no cabe la disidencia? Evidentemente, si no es NUESTRA disidencia...Al fin y al cabo, tras seguir manteniendo lo insostenible los ponentes llegó la hora de la votación: todo el auditorio votó favorablemente la enmienda salvo unas dos o tres abstenciones. Resultado: abrumadora derrota de los ponentes -que no de la ponencia- y aplausos prolongados en el auditorio.
El resto de la ponencia fue...pues eso, lo que es una ponencia de una organización política. Enmiendas que se retiran, que se aceptan, que se transaccionan y que no conoceremos hasta comparar texto original y texto definitivo. A ver si lo cuelgan de una dichosa vez y os lo puedo comentar brevemente.
En general, sensaciones conformes a las esperadas: bastante apertura democrática y una importantísima tendencia de liberalismo social que comienza a sentirse poco integrada en el partido y que tarde o temprano reclamará que se le oiga. Una ponencia hecha a la medida de los actuales líderes del PPdeMadrid -telita si Rajoy pierde las europeas y las gallegas de nuevo...- y que ha sido enriquecida con los militantes. Queda por ver si ha sido un batiburrillo de compromiso o si de verdad se ha cargado con compromiso ideológico y programático a una organización que arrastra el sambenito del 'pijerío' y 'seguidores del Opus Dei'. Así nos va en la verdadera batalla que tenemos que dar: la de la comunicación.
Buenas noches.
PD: Un saludo a los que me siguen desde el comienzo, a los que se incorporan poco a poco y a los que me siguen y no me dicen nada hasta hoy mismo. Gracias.
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martes, 25 de noviembre de 2008
Liberalismo y PP (y NNGG)
En España el sustrato liberal es, cada vez más, importantísimo en la mayor espina dorsal de la sociedad; de esa sociedad media que sustenta a los partidos políticos y que rehuye de amiguismos 'culturetas' y de intelectuales de medio pelo.
Es cierto que desde la mitad del Siglo XIX -y el defenestramiento del liberalismo radical en España- éste se ha ido metamorfoseando bajo distintas formas: progresismo complaciente, regeneracionismo tras el desastre de Cuba y ya en etapa de debate histórico y político; la República bajo el PRR e incluso bajo algunas posturas de IR. Ese proyecto histórico se ha encontrado con la frontal oposición de no sólo la Iglesia -que al fin y al cabo, es lógico- sino de amplias líneas de las élites intelectuales; tremendamente polarizadas en espectros ideológicos antagónicos. Carlistas e isabelinos, monárquicos y republicanos -de tendencia eminentemente socialista, sin despreciar en ocasiones el liberalismo- y, finalmente; entre fascistas y frentepopulistas. España evidencia, entonces; la estrategia frentista de una sociedad casi siempre tan fracturada...
En la época de la Transición ningún partido recogió plenamente el liberalismo perdido tras un paréntesis enorme de treinta y nueve años -tanto en el bando 'demócrata' como en el bando fascista- y la sociedad española perdió dicho referente para centrarse en 'el socialismo' y 'los populares'. La izquierda y la derecha; posteriormente: centro reformista (¿?).
Hoy en día la sociedad es liberal. No lo digo yo así, porque sí; porque sea liberal y me guste. La sociedad es liberal porque cree eminentemente en las libertades individuales -derechos humanos, eutanasia, aborto, separación Iglesia-Estado, etc- y porque cree en la libertad económica. Poca gente cree en no poder tener la libertad de emprender un negocio, poca gente cree en no poder decidir qué, cuándo y cómo comprar lo que desee.
Hoy, el PP; por mucho que intente dar esta 'batalla de las ideas' da una batalla neoconservadora. El ultraliberalismo económico -poco pragmático, pese a que comparta ciertos objetivos a medio y largo plazo- no se ve aparejado en un sentido social del liberalismo. Se ha hecho una lectura interesada de los libros de cabecera de aquellos que teorizan sobre el liberalismo, asistimos en definitiva, a la perversión del liberalismo a manos de quienes menos creen en él como método de superar las desigualdades sociales y lo utilizan para darse un aura de respetabilidad.
Debemos recuperar -porque soy de NNGG- esa esencia utilitarista, pragmática y coherente del liberalismo. Asumir el progresismo como herramienta de análisis de los problemas que nos ocurren hoy en día, huyendo del 'buenismo' -falso progresismo de la izquierda cerril- y, por último; plantear una serie de soluciones que atiendan a los adjetivos anteriores a la sociedad. Ni más, ni menos.
Buenas noches.
PD: Sigo recordando lo del Congreso de NNGG. Las sensaciones fueron correctas. Mañana más.
Es cierto que desde la mitad del Siglo XIX -y el defenestramiento del liberalismo radical en España- éste se ha ido metamorfoseando bajo distintas formas: progresismo complaciente, regeneracionismo tras el desastre de Cuba y ya en etapa de debate histórico y político; la República bajo el PRR e incluso bajo algunas posturas de IR. Ese proyecto histórico se ha encontrado con la frontal oposición de no sólo la Iglesia -que al fin y al cabo, es lógico- sino de amplias líneas de las élites intelectuales; tremendamente polarizadas en espectros ideológicos antagónicos. Carlistas e isabelinos, monárquicos y republicanos -de tendencia eminentemente socialista, sin despreciar en ocasiones el liberalismo- y, finalmente; entre fascistas y frentepopulistas. España evidencia, entonces; la estrategia frentista de una sociedad casi siempre tan fracturada...
En la época de la Transición ningún partido recogió plenamente el liberalismo perdido tras un paréntesis enorme de treinta y nueve años -tanto en el bando 'demócrata' como en el bando fascista- y la sociedad española perdió dicho referente para centrarse en 'el socialismo' y 'los populares'. La izquierda y la derecha; posteriormente: centro reformista (¿?).
Hoy en día la sociedad es liberal. No lo digo yo así, porque sí; porque sea liberal y me guste. La sociedad es liberal porque cree eminentemente en las libertades individuales -derechos humanos, eutanasia, aborto, separación Iglesia-Estado, etc- y porque cree en la libertad económica. Poca gente cree en no poder tener la libertad de emprender un negocio, poca gente cree en no poder decidir qué, cuándo y cómo comprar lo que desee.
Hoy, el PP; por mucho que intente dar esta 'batalla de las ideas' da una batalla neoconservadora. El ultraliberalismo económico -poco pragmático, pese a que comparta ciertos objetivos a medio y largo plazo- no se ve aparejado en un sentido social del liberalismo. Se ha hecho una lectura interesada de los libros de cabecera de aquellos que teorizan sobre el liberalismo, asistimos en definitiva, a la perversión del liberalismo a manos de quienes menos creen en él como método de superar las desigualdades sociales y lo utilizan para darse un aura de respetabilidad.
Debemos recuperar -porque soy de NNGG- esa esencia utilitarista, pragmática y coherente del liberalismo. Asumir el progresismo como herramienta de análisis de los problemas que nos ocurren hoy en día, huyendo del 'buenismo' -falso progresismo de la izquierda cerril- y, por último; plantear una serie de soluciones que atiendan a los adjetivos anteriores a la sociedad. Ni más, ni menos.
Buenas noches.
PD: Sigo recordando lo del Congreso de NNGG. Las sensaciones fueron correctas. Mañana más.
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viernes, 21 de noviembre de 2008
Congreso Regional NNGG: Preludio
El otro día acudía a la sede. Teóricamente íbamos a repartir unos cuantos panfletos sobre la discriminación a la que Zapatero somete a Madrid, iba a venir un cargo importante a la mesa de los trípticos...En definitiva, iba a ser algo de pura acción política y de contacto con la gente. (Si la gente fuese civilizada en este país, incluso se podría hablar de debate en la propia calle). Total, bufanda al cuello y con ese cierto hormigueo en el estómago que, aún joven e iluso, tengo cada vez que participo en la vida política de este país.
Tras la convocatoria nos dirigimos a una cafetería donde estuvimos tomándonos algo -no hemos repartido aún los folletos, el "importante dirigente" se retrasa...- y allí estuvimos charlando un ratillo sobre cosas absolutamente ajenas a la propia vida 'del partido'. Se agradece. Al fin, una horita después de la convocatoria oficial, llega el "importante dirigente" acompañado de gente de la agrupación de Carabanchel. Era Pablo Casado, Presidente de Nuevas Generaciones de Madrid. ¡Vaya, pues no está mal!
Nos dirigimos a la sede local -ya damos por perdida la misión política, aunque es cierto que el día anterior había sido convocada más gente para repartir, aunque yo no pude asistir- y allí vimos cómo se presentaba la ponencia de Estatutos de Nuevas Generaciones de Madrid; ponencia redactada por unos cuantos compañeros de la agrupación. Todo normal hasta que toma la palabra Pablo Casado y yo, que nunca le había oido hablar, me mostré interesado e incluso receptivo -estado en el que suelo estar poco frente a políticos profesionales-.
El hombre comienza a hablar, habla de la juventud, de nuestros problemas -bien, buen camino, me gustas Pablo, sigue así- pero...¡ay! No todo podían ser rosas y babas cayendo al suelo; había que volver a la dura realidad. "Nuevas Generaciones no puede ser sólo una organización juvenil". ¿?. Pero...si somos jóvenes, lo primero que nos importa, más allá de cualquier otro tema puramente político e incluso dialéctico, es la propia satisfacción de nuestras necesidades inherentes: vivienda pública de alquiler con opción a compra, ocio nocturno, planificación familiar, educación no obligatoria y universitaria, acción política en el campus, empleo joven...Bien es cierto que varias de estas políticas deben ser integrales y afrontadas desde un prisma totalizador pero...¿y las viejas reivindicaciones del ocio joven? ¿Y ese aura de transgresión, ruptura de la juventud respecto al "aparato"? Ninguna sociedad ha avanzado significativamente sin oposiciones reales al aparato vigente -esto ha sonado tan marxista...- y ninguna lo hará. Esto lo podemos llevar al propio partido.
Pablo Casado es un excelente orador. Ciertamente posee una buena presencia y no usa ese lenguaje retorcido y tecnócrata que tan poco gusta -la prueba más fuerte soy yo mismo- así que empezó a hablarnos de una "revolución", de un "mundo que se abre ante nuestros ojos" y que está liderando, cómo no, Esperanza Aguirre. Primer movimiento incómodo en la silla.
Tras introducir a Esperanza Aguirre en la ecuación, siguió hablando sobre el liberalismo que se respira en Madrid, esta fuerza joven que ha votado abrumadoramente por Esperanza Aguirre -no lo pude comprobar, estuve buscando datos aunque le otorgo el beneficio de la duda-, que si tenemos que dar la batalla moral a la izquierda...Segundo movimiento incómodo en la silla. A partir de aquí, el discurso se convirtió en un sumo ejercicio de dialéctica, de contraposición entre izquierda y la amalgama extraña de adjetivos que utilizó para denominar a Nuevas Generaciones. Liberales, gentes de derechas, jóvenes, aquellos, los otros...(Probablemente en todos y cada uno de los adjetivos tenga muchas razones para ser incluido en la lista).
En un momento de la discusión dada desperté del tedio de ese discurso de confrontación, de salir a la calle; que tan buenos frutos le dió al PSOE hace cinco años y que hoy está quemado -básicamente porque la gente tiene otras prioridades muy distintas al salir a la calle con pancartas y dejarse guiar por cuatro cerdos al estilo de Orwell-. Esa estrategia no tiene sentido. La juventud, harta; quiere ideas, frescor, innovación, estilo, liderazgo y a alguien que le escuche. Probablemente Pablo Casado tenga esa cara de líder joven y sin pelos en la lengua, pero alguien que pone como icono de un 'sociata' -para entendernos- al Ché Guevara o a Stalin es que, o se ha encontrado con los más cazurros del PSOE o es que no tiene ni pajolera idea de en qué época estamos viviendo.
Seguir teniendo dicha concepción de 'la izquierda' como ese ente maligno, igualitarista y de tintes soviéticos es, simplemente, seguir viviendo en los dos primeros tercios del Siglo XX. Es seguir viviendo bajo Churchill y Stalin, bajo Eisenhower y Kruschev, bajo Reagan y Brezhnev. No, no tiene sentido en un mundo donde los conceptos 'derecha' e 'izquierda' se desdibujan cada vez más en favor de conceptos mucho más concretos y definidos como 'libertad de comercio', 'estado del bienestar' o 'derechos civiles'. La sociedad es mucho más compleja.
Aclarada esta larga -y pesada, lo reconozco- introducción sobre Pablo Casado; paso a comentar la propia Ponencia Ideológica de Nuevas Generaciones.
En un primer lugar uno lee 'liberalismo' por doquier y a poco que se le incluya un cierto mensaje social y de avance en los derechos civiles, a mí me calaría hasta el tuétano. Sin embargo si leemos entre líneas vemos cómo ese liberalismo no es sino el liberalismo conservador del neoconservadurismo. Meritocracia, sí; pero mantenimiento de la monarquía. Corrección política, no; pero pasamos de puntillas sobre temas como el aborto o la eutanasia. ¿En qué quedamos, pues?
Más allá, entonces, de la palabrería de la meritocracia, la libertad individual, los ataques al paternalismo que cualquiera firmaría sin pensárselo dos veces; entramos en la propia 'chicha' de la ponencia ideológica. En ocasiones este documento parece redactado para mayor gloria y divinidad de Esperanza Aguirre lo que no me genera sino cierto desencanto. En otros momentos el libro parece el libro de noche de Reagan, lo que me genera sentimientos encontrados.
Es triste que la igualdad de oportunidades sea entendida en la Ponencia Ideológica como el 'derecho a hablar en castellano en el territorio nacional'. ¡Joder, claro que sí, faltaría más! Pero...¿y el acceso para la gente menos adinerada? ¿Y las becas de atención social? El propio Pablo Casado se mostraba en contra de las becas entonces...¿en qué quedamos?
Por último comentaré el punto 38 de la Ponencia. El controvertido del SMI. (Puedo comentar cuantos queráis, sólo tiradme de la lengua y lo hablamos y, mañana cuando vuelva del propio Congreso, comentaré los puntos que queráis). Esa alusión al SMI como creador de inflación y de desempleo. Pues...esto que...sí y no. Está claro y es admitido por todos los economistas que un salario mínimo demasiado elevado generará destrucción de empleo en todos aquellos puestos de trabajo que generen una riqueza inferior al propio pago establecido por el SMI pero, más allá de eso, ¿qué ocurre con la defensa del nivel adquisitivo de los españoles? El problema, al fin y al cabo, no es el SMI. Quien más quien menos acaba ganando mucho más de lo fijado en el SMI. El problema aparece en las deducciones en el IRPF, en los Seguros Sociales, en los Derechos Pasivos, en las Cotizaciones a la Seguridad Social -fruto de un sistema de reparto completamente obsoleto-, en los impuestos que paga el empresario por tenerte empleado...El problema no es un mecanismo de defensa frente a posibles abusos empresariales como la excesiva carga fiscal al que se ve sometido el fruto de nuestro trabajo. ¿No lo han pensado nuestros chicos de NNGG?
En definitiva. Mañana acudo con esperanza y con desencanto, con ganas y absolutamente pasivo al Congreso Regional. Sólo espero que no se limite al lucimiento de caras bonitas y que en los posibles debates que surjan sobre las enmiendas; se escuche, se tome en cuenta y se integre. En caso contrario, seguiremos ahondando en la herida de una organización que cada vez más se asemeja al Imperio Galáctico -guiño a los seguires de la Fundación- en sus días de gloria. Espero que su fin no sea similar.
Tras la convocatoria nos dirigimos a una cafetería donde estuvimos tomándonos algo -no hemos repartido aún los folletos, el "importante dirigente" se retrasa...- y allí estuvimos charlando un ratillo sobre cosas absolutamente ajenas a la propia vida 'del partido'. Se agradece. Al fin, una horita después de la convocatoria oficial, llega el "importante dirigente" acompañado de gente de la agrupación de Carabanchel. Era Pablo Casado, Presidente de Nuevas Generaciones de Madrid. ¡Vaya, pues no está mal!
Nos dirigimos a la sede local -ya damos por perdida la misión política, aunque es cierto que el día anterior había sido convocada más gente para repartir, aunque yo no pude asistir- y allí vimos cómo se presentaba la ponencia de Estatutos de Nuevas Generaciones de Madrid; ponencia redactada por unos cuantos compañeros de la agrupación. Todo normal hasta que toma la palabra Pablo Casado y yo, que nunca le había oido hablar, me mostré interesado e incluso receptivo -estado en el que suelo estar poco frente a políticos profesionales-.
El hombre comienza a hablar, habla de la juventud, de nuestros problemas -bien, buen camino, me gustas Pablo, sigue así- pero...¡ay! No todo podían ser rosas y babas cayendo al suelo; había que volver a la dura realidad. "Nuevas Generaciones no puede ser sólo una organización juvenil". ¿?. Pero...si somos jóvenes, lo primero que nos importa, más allá de cualquier otro tema puramente político e incluso dialéctico, es la propia satisfacción de nuestras necesidades inherentes: vivienda pública de alquiler con opción a compra, ocio nocturno, planificación familiar, educación no obligatoria y universitaria, acción política en el campus, empleo joven...Bien es cierto que varias de estas políticas deben ser integrales y afrontadas desde un prisma totalizador pero...¿y las viejas reivindicaciones del ocio joven? ¿Y ese aura de transgresión, ruptura de la juventud respecto al "aparato"? Ninguna sociedad ha avanzado significativamente sin oposiciones reales al aparato vigente -esto ha sonado tan marxista...- y ninguna lo hará. Esto lo podemos llevar al propio partido.
Pablo Casado es un excelente orador. Ciertamente posee una buena presencia y no usa ese lenguaje retorcido y tecnócrata que tan poco gusta -la prueba más fuerte soy yo mismo- así que empezó a hablarnos de una "revolución", de un "mundo que se abre ante nuestros ojos" y que está liderando, cómo no, Esperanza Aguirre. Primer movimiento incómodo en la silla.
Tras introducir a Esperanza Aguirre en la ecuación, siguió hablando sobre el liberalismo que se respira en Madrid, esta fuerza joven que ha votado abrumadoramente por Esperanza Aguirre -no lo pude comprobar, estuve buscando datos aunque le otorgo el beneficio de la duda-, que si tenemos que dar la batalla moral a la izquierda...Segundo movimiento incómodo en la silla. A partir de aquí, el discurso se convirtió en un sumo ejercicio de dialéctica, de contraposición entre izquierda y la amalgama extraña de adjetivos que utilizó para denominar a Nuevas Generaciones. Liberales, gentes de derechas, jóvenes, aquellos, los otros...(Probablemente en todos y cada uno de los adjetivos tenga muchas razones para ser incluido en la lista).
En un momento de la discusión dada desperté del tedio de ese discurso de confrontación, de salir a la calle; que tan buenos frutos le dió al PSOE hace cinco años y que hoy está quemado -básicamente porque la gente tiene otras prioridades muy distintas al salir a la calle con pancartas y dejarse guiar por cuatro cerdos al estilo de Orwell-. Esa estrategia no tiene sentido. La juventud, harta; quiere ideas, frescor, innovación, estilo, liderazgo y a alguien que le escuche. Probablemente Pablo Casado tenga esa cara de líder joven y sin pelos en la lengua, pero alguien que pone como icono de un 'sociata' -para entendernos- al Ché Guevara o a Stalin es que, o se ha encontrado con los más cazurros del PSOE o es que no tiene ni pajolera idea de en qué época estamos viviendo.
Seguir teniendo dicha concepción de 'la izquierda' como ese ente maligno, igualitarista y de tintes soviéticos es, simplemente, seguir viviendo en los dos primeros tercios del Siglo XX. Es seguir viviendo bajo Churchill y Stalin, bajo Eisenhower y Kruschev, bajo Reagan y Brezhnev. No, no tiene sentido en un mundo donde los conceptos 'derecha' e 'izquierda' se desdibujan cada vez más en favor de conceptos mucho más concretos y definidos como 'libertad de comercio', 'estado del bienestar' o 'derechos civiles'. La sociedad es mucho más compleja.
Aclarada esta larga -y pesada, lo reconozco- introducción sobre Pablo Casado; paso a comentar la propia Ponencia Ideológica de Nuevas Generaciones.
En un primer lugar uno lee 'liberalismo' por doquier y a poco que se le incluya un cierto mensaje social y de avance en los derechos civiles, a mí me calaría hasta el tuétano. Sin embargo si leemos entre líneas vemos cómo ese liberalismo no es sino el liberalismo conservador del neoconservadurismo. Meritocracia, sí; pero mantenimiento de la monarquía. Corrección política, no; pero pasamos de puntillas sobre temas como el aborto o la eutanasia. ¿En qué quedamos, pues?
Más allá, entonces, de la palabrería de la meritocracia, la libertad individual, los ataques al paternalismo que cualquiera firmaría sin pensárselo dos veces; entramos en la propia 'chicha' de la ponencia ideológica. En ocasiones este documento parece redactado para mayor gloria y divinidad de Esperanza Aguirre lo que no me genera sino cierto desencanto. En otros momentos el libro parece el libro de noche de Reagan, lo que me genera sentimientos encontrados.
Es triste que la igualdad de oportunidades sea entendida en la Ponencia Ideológica como el 'derecho a hablar en castellano en el territorio nacional'. ¡Joder, claro que sí, faltaría más! Pero...¿y el acceso para la gente menos adinerada? ¿Y las becas de atención social? El propio Pablo Casado se mostraba en contra de las becas entonces...¿en qué quedamos?
Por último comentaré el punto 38 de la Ponencia. El controvertido del SMI. (Puedo comentar cuantos queráis, sólo tiradme de la lengua y lo hablamos y, mañana cuando vuelva del propio Congreso, comentaré los puntos que queráis). Esa alusión al SMI como creador de inflación y de desempleo. Pues...esto que...sí y no. Está claro y es admitido por todos los economistas que un salario mínimo demasiado elevado generará destrucción de empleo en todos aquellos puestos de trabajo que generen una riqueza inferior al propio pago establecido por el SMI pero, más allá de eso, ¿qué ocurre con la defensa del nivel adquisitivo de los españoles? El problema, al fin y al cabo, no es el SMI. Quien más quien menos acaba ganando mucho más de lo fijado en el SMI. El problema aparece en las deducciones en el IRPF, en los Seguros Sociales, en los Derechos Pasivos, en las Cotizaciones a la Seguridad Social -fruto de un sistema de reparto completamente obsoleto-, en los impuestos que paga el empresario por tenerte empleado...El problema no es un mecanismo de defensa frente a posibles abusos empresariales como la excesiva carga fiscal al que se ve sometido el fruto de nuestro trabajo. ¿No lo han pensado nuestros chicos de NNGG?
En definitiva. Mañana acudo con esperanza y con desencanto, con ganas y absolutamente pasivo al Congreso Regional. Sólo espero que no se limite al lucimiento de caras bonitas y que en los posibles debates que surjan sobre las enmiendas; se escuche, se tome en cuenta y se integre. En caso contrario, seguiremos ahondando en la herida de una organización que cada vez más se asemeja al Imperio Galáctico -guiño a los seguires de la Fundación- en sus días de gloria. Espero que su fin no sea similar.
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