En este duro contexto que sufrimos, ahorrarse unos cuántos céntimos puede resultar importantísimo de cara a llegar a fin de mes. Muchos hogares en vez de comprar su leche Central Lechera Asturiana o su Leche Pascual -¿por qué creéis que están ahora tan agresivos estos últimos?- se decantan por la Leche LIDL o la Leche Hacendado -la cual la única vez que la compré fue cuando me fui a la playa y apenas la probé, aunque sigo vivo-.
Es lógica la reacción: si puedo pagar 50cént. por un paquete de galletas en vez de pagar los casi dos euros de antes, ¿por qué no hacerlo? Además, las galletas no están tan diferentes y aunque son un poco más secas, las mojo un poco más y "p'al buche" que van. Todo perfecto.
El problema de las marcas blancas no está en su falta de calidad -probablemente la galleta o la leche no nos suavicen el estómago o nos renueve el bífidus del intestino, eso sí- porque pasan los mismos controles sanitarios que el resto de productos alimenticios del mercado, sino que se encuentra en la falta de innovación de estas frente a las marcas líderes. Simplemente se copian fórmulas y se eliminan según qué componentes para hacer un producto básico, alejado de según qué patrones de valor añadido y que no necesitan el empleo de ingenieros de X o de diseñadores de Y; en definitiva, que no requiere un uso en exceso de mano de obra intensivo en conocimiento e innovación.
Otro ejemplo de ello es la SitiCola del LIDL; el único método de que sepa a CocaCola es 'cuasicongelarla', pero eso sí, los dos litros de 'cosa' te cuestan -costaban, creo; 28cént.- mucho menos que los dos litros de CocaCola. No obstante, ¿en qué innova LIDL? ¿Qué valor añadido ofrece a la economía? ¿Qué puestos de trabajo altamente cualificados crea?
No quiero decir con esto que las marcas blancas sean, por definición, peores que las marcas líder. He comido anchoas 'excelence suprema' de El Corte Inglés y unas anchoas de tienda de barrio infinitamente más baratas y me quedo con estas últimas por calidad, precio y sabor. Pero en según qué productos -quizás cosméticos, detergentes o determinados sectores alimentarios la marca líder me inspira más confianza y hasta bienestar para con la sociedad-.
Por último, una reflexión que se me plantea es el coste de la publicidad y el 'márketing'. Marcas como Ariel, H&S o cualquier otra líder en su segmento llevan años invirtiendo millones de euros en publicidad, en 'márketing' y en dotar a su producto de una fama que se puede perder de un momento a otro si sale un lote defectuoso de champú que nos crea quemaduras en el cuero cabelludo o un lote de detergente que destroza la colada. Por ello los controles de calidad son muy superiores, porque el coste de perder esa publicidad y fama adquirida a lo largo de los años es muy superior al coste que le supone a la empresa controlar la calidad de un modo más certero.
Sin embargo, la marca Pepito de champú, si sale un lote defectuoso, no recibirá cuantiosas pérdidas derivadas de la pérdida de publicidad y confianza entre los consumidores, básicamente porque ésta apenas estaba asentada en el mercado.
¿Qué opináis vosotros?
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miércoles, 23 de septiembre de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
Hoy mismo...
...en un blog de elmundo.es se trataba un tema del que ya hablamos hace tiempo en este mismo blog.
En fin, ¿qué decir? Yo me sigo quedando con Jefferson Airplane, Pink Floyd, Jimmy Hendrix, Led Zeppelin, Queen, Bruce Springsteen, The Mamas and the Papas, Franz Ferdinand, Artic Monkeys...o si hablamos de cineastas, quizás Francis Ford Coppola, Ken Loach -pese a las divergencias-, las primeras de Spielberg, Riddley Scott -enorme Blade Runner-, o, en definitiva, un 'way of life' mucho más...no sé, ¿personal, individualista?
Y ojo, no consiento que se diga que somos una mierda de país porque no pueden igualar toda la tradición literaria y artística de este país pero de hace setenta años a esta parte, España se ha convertido en el páramo cultural que hoy es.
Soy el primero que se idiotiza con los 40 Principales, que escucha música electrónica -la cual para muchos es 'bum-bum'- pero, ¿por qué no mirar un poco más al fondo? Leño -no tanto las letras como lo instrumental-, Extremoduro, alguna película de Amenábar -Almodóvar me parece tan jodidamente cansino, ¿no podría haberse quedado drogándose con La Fanny y Ariel Roth?- o el cine cómico español me encantan. También me gusta la música clásica y la antigua -blues y jazz de comienzos del Siglo XX-.
Precisamente lo jodido de este país es que el salirte de los gustos que imperan en los 40 Principales o en otras radio-fórmulas -incluida RadiOlé para los forofos del flamenco- te hace ser un friki, un pedante o un anticuado. Cosas como estas son las que hacen de este país un país de acomplejados -yo el primero- por una mierda de cultura.
En fin, ¿qué decir? Yo me sigo quedando con Jefferson Airplane, Pink Floyd, Jimmy Hendrix, Led Zeppelin, Queen, Bruce Springsteen, The Mamas and the Papas, Franz Ferdinand, Artic Monkeys...o si hablamos de cineastas, quizás Francis Ford Coppola, Ken Loach -pese a las divergencias-, las primeras de Spielberg, Riddley Scott -enorme Blade Runner-, o, en definitiva, un 'way of life' mucho más...no sé, ¿personal, individualista?
Y ojo, no consiento que se diga que somos una mierda de país porque no pueden igualar toda la tradición literaria y artística de este país pero de hace setenta años a esta parte, España se ha convertido en el páramo cultural que hoy es.
Soy el primero que se idiotiza con los 40 Principales, que escucha música electrónica -la cual para muchos es 'bum-bum'- pero, ¿por qué no mirar un poco más al fondo? Leño -no tanto las letras como lo instrumental-, Extremoduro, alguna película de Amenábar -Almodóvar me parece tan jodidamente cansino, ¿no podría haberse quedado drogándose con La Fanny y Ariel Roth?- o el cine cómico español me encantan. También me gusta la música clásica y la antigua -blues y jazz de comienzos del Siglo XX-.
Precisamente lo jodido de este país es que el salirte de los gustos que imperan en los 40 Principales o en otras radio-fórmulas -incluida RadiOlé para los forofos del flamenco- te hace ser un friki, un pedante o un anticuado. Cosas como estas son las que hacen de este país un país de acomplejados -yo el primero- por una mierda de cultura.