En España el sustrato liberal es, cada vez más, importantísimo en la mayor espina dorsal de la sociedad; de esa sociedad media que sustenta a los partidos políticos y que rehuye de amiguismos 'culturetas' y de intelectuales de medio pelo.
Es cierto que desde la mitad del Siglo XIX -y el defenestramiento del liberalismo radical en España- éste se ha ido metamorfoseando bajo distintas formas: progresismo complaciente, regeneracionismo tras el desastre de Cuba y ya en etapa de debate histórico y político; la República bajo el PRR e incluso bajo algunas posturas de IR. Ese proyecto histórico se ha encontrado con la frontal oposición de no sólo la Iglesia -que al fin y al cabo, es lógico- sino de amplias líneas de las élites intelectuales; tremendamente polarizadas en espectros ideológicos antagónicos. Carlistas e isabelinos, monárquicos y republicanos -de tendencia eminentemente socialista, sin despreciar en ocasiones el liberalismo- y, finalmente; entre fascistas y frentepopulistas. España evidencia, entonces; la estrategia frentista de una sociedad casi siempre tan fracturada...
En la época de la Transición ningún partido recogió plenamente el liberalismo perdido tras un paréntesis enorme de treinta y nueve años -tanto en el bando 'demócrata' como en el bando fascista- y la sociedad española perdió dicho referente para centrarse en 'el socialismo' y 'los populares'. La izquierda y la derecha; posteriormente: centro reformista (¿?).
Hoy en día la sociedad es liberal. No lo digo yo así, porque sí; porque sea liberal y me guste. La sociedad es liberal porque cree eminentemente en las libertades individuales -derechos humanos, eutanasia, aborto, separación Iglesia-Estado, etc- y porque cree en la libertad económica. Poca gente cree en no poder tener la libertad de emprender un negocio, poca gente cree en no poder decidir qué, cuándo y cómo comprar lo que desee.
Hoy, el PP; por mucho que intente dar esta 'batalla de las ideas' da una batalla neoconservadora. El ultraliberalismo económico -poco pragmático, pese a que comparta ciertos objetivos a medio y largo plazo- no se ve aparejado en un sentido social del liberalismo. Se ha hecho una lectura interesada de los libros de cabecera de aquellos que teorizan sobre el liberalismo, asistimos en definitiva, a la perversión del liberalismo a manos de quienes menos creen en él como método de superar las desigualdades sociales y lo utilizan para darse un aura de respetabilidad.
Debemos recuperar -porque soy de NNGG- esa esencia utilitarista, pragmática y coherente del liberalismo. Asumir el progresismo como herramienta de análisis de los problemas que nos ocurren hoy en día, huyendo del 'buenismo' -falso progresismo de la izquierda cerril- y, por último; plantear una serie de soluciones que atiendan a los adjetivos anteriores a la sociedad. Ni más, ni menos.
Buenas noches.
PD: Sigo recordando lo del Congreso de NNGG. Las sensaciones fueron correctas. Mañana más.
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