Son muchas cosas nuevas en la Universidad y llevo una semana como un idiota pasmado, con los ojos abiertos, haciendo todas las prácticas y estudiando incluso al día. Será la actividad frenética de las ansias de llegar hasta aquí para probar y pinchar el mundo universitario, o no sé muy bien exactamente el qué, pero si hay algo que me resulta curioso son las mañanas en el Metro.
Son apenas veinte minutos, no me da tiempo a oler la axila del compañero de vagón ni a tener aún los horarios tomados. Llevo ya unos días perdiendo el tren pero da igual, luego dentro comienzo a evadirme pese al libro que tenga entre manos (estoy con Delibes, 'Cinco horas con Mario') o mucha música que me ponga.
Me intriga ese mecanismo de encontrar la mirada con el de enfrente y dudar entre aguantarla o soltarla rápidamente como si hubiese sido un fogonazo de un mechero entre los dedos. El sentirte a veces observado no sabiendo muy bien por qué y buscar esos ojos penetrantes que se te están clavando en el pecho. Abrir el libro y quedarte viendo las piernas de la chica de enfrente que tan guapa es y que lleva esas gafas de sol incomprensiblemente...
Son muchas las cosas que me vienen a la cabeza, muchas las conversaciones que me empapan como si la saliva se me quedara impregnada en la piel. Entre medias de todo ello, los apuntes; los nervios de saber cómo será la próxima clase y qué me espera en la lectura correspondiente. Buscar la treta de cómo ahorrarme unos cuartos y jurarme y prometerme que hay que ir a la biblioteca a buscarlo para fotocopiarlo cuanto antes.
Lo mejor, sin embargo, llega por la noche. Es ahí cuando veo a gente absolutamente derrotada tras un duro día de trabajo, un futuro que ya no se presenta tan lejano como parecía hace apenas unos meses, cuando me decía "primero, llegar a la Universidad". Y ahora los veo ahí, de un modo distinto a otras veces, cuando me digo que por mucho que esté estudiando, aún soy un (casi)imberbe, indigno de tener tantas aspiraciones de grandeza y recuerdo que vivir y ser requieren un esfuerzo; no simplemente acudir a clase y esperar como agua de mayo la fría (y barata) cerveza de la cafetería.
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jueves, 10 de septiembre de 2009
lunes, 31 de agosto de 2009
Con el nuevo curso
Hola a todos tras un verano de ausencia. Como veréis los que antes ya rondábais por aquí, he cambiado un poco el formato del blog y como aún estoy tanteando opciones, probablemente esté sujeto a varios cambios hasta que me termine de gustar.
Este año empiezo una carrera que a mucha gente le parece aburrida y hasta inutil: Derecho y Ciencias Políticas. No hablaré ahora de las salidas que pueda tener dicho grado pero sí más o menos de lo que me vaya encontrando en esa vida universitaria tan íntimamente relacionada con lo político, la historia y la sociología de nuestros días.
A partir de enero estaré en dos interesantes cursos que tratarán de los diez discursos políticos de mayor trascendencia histórica y de la crisis española de los años 30. Mi intención es transmitiros por entonces mis sensaciones, mis opiniones y mis desvaríos sobre ambos temas.
Probablemente estemos ante uno de los años más interesantes en política, sociedad y economía de nuestra historia y el Látigo Liberal estará ahí para comentarlo, trocearlo o simplemente desesperarse por lo que día a día vaya sucediendo.
Estoy encantado de volver a veros a todos.
Este año empiezo una carrera que a mucha gente le parece aburrida y hasta inutil: Derecho y Ciencias Políticas. No hablaré ahora de las salidas que pueda tener dicho grado pero sí más o menos de lo que me vaya encontrando en esa vida universitaria tan íntimamente relacionada con lo político, la historia y la sociología de nuestros días.
A partir de enero estaré en dos interesantes cursos que tratarán de los diez discursos políticos de mayor trascendencia histórica y de la crisis española de los años 30. Mi intención es transmitiros por entonces mis sensaciones, mis opiniones y mis desvaríos sobre ambos temas.
Probablemente estemos ante uno de los años más interesantes en política, sociedad y economía de nuestra historia y el Látigo Liberal estará ahí para comentarlo, trocearlo o simplemente desesperarse por lo que día a día vaya sucediendo.
Estoy encantado de volver a veros a todos.
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